Aumentar la participación de las mujeres en el campo laboral es uno de los principales retos que los gobiernos tienen que atender para lograr una verdadera igualdad de género en la sociedad. Lamentablemente, en el caso de México, las tasas de participación femenina en la fuerza de trabajo son bajas a comparación de Europa e incluso muchos países de América Latina.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 2017, México registró la segunda tasa de participación laboral femenina más baja de los 36 miembros, tan sólo superado por Turquía (OECD, 2017).

La falta de condiciones adecuadas para que las mujeres se desarrollen en el área laboral representa un gran obstáculo para poder lograr un mejor desarrollo humano, social y económico del país. Por ello, es necesario que el Estado cree políticas públicas que las ayuden a desarrollarse de acuerdo con sus condiciones, ya que diversos factores históricos, y sobre todo culturales, han hecho que la balanza esté mayoritariamente inclinada a favor de los hombres.

Las principales razones por las cuales México tiene una de las tasas más bajas de participación laboral femenina se debe a los estereotipos fuertemente arraigados en la sociedad, que dictan que la mujer tiene que permanecer en casa; y a la falta de compromiso por parte del gobierno mexicano que se ve reflejada en la nula regulación y políticas que abatan el problema.

A lo largo de las últimas décadas, se han realizado varias acciones para fomentar la participación de las mujeres en el ámbito laboral. Sin embargo, a pesar de las políticas implementadas por el gobierno en cuestión de igualdad de género para su inclusión dentro de este sector, no se han logrado resultados significativos.

¿Cómo afecta la baja participación de las mujeres en México?

La baja participación laboral femenina provoca una fuerte dependencia económica hacia sus padres o parejas, lo que se traduce en una menor calidad de vida para las familias y una mayor posibilidad de sufrir violencia doméstica. Esto a su vez impacta de manera negativa al desarrollo humano, económico y social del país.

Debido a ciertos factores sociales y culturales, muchas mujeres en México se han enfrentado a la disyuntiva de elegir entre sus carreras profesionales y su familia; y en lugar de que se les apoye para no tener que escoger y que puedan desarrollarse plenamente en ambas, parece que se les orilla a preferir una.

Asimismo, la discriminación que sufren dentro del mercado laboral por el simple hecho de ser mujeres ha provocado que, en su mayoría, obtengan empleos a corto plazo y sin prestaciones de ley, y la falta de confianza en las instituciones que imparten justicia ha limitado el número de denuncias, por lo que prefieren vivir con ello con tal de no perder su única fuente de sustento.

El problema en gran parte de la población hoy es que aún no comprende que muchas de las mujeres no desean permanecer en el hogar como hace algunos años y buscan participar en todos los ámbitos, por lo que debemos reformar la ley y crear políticas actualizadas que nos permitan crecer más como país y como sociedad para alcanzar los niveles de naciones desarrolladas.

Diversos estudios demuestran que, si las mujeres pudieran participar el sector laboral en igualdad de condiciones, el PIB mundial podría aumentar en un 26%, lo que equivale a 12 billones de dólares para el año 2025 (ONU, 2017). Por ende, si existen condiciones equitativas para hombres y mujeres, se puede aspirar a una mejor calidad de vida y un mayor desarrollo en todos los ámbitos.

Principales Políticas adoptadas y/o implementadas en México

México se ha mostrado comprometido para impulsar la igualdad de los hombres y las mujeres a través de las siguientes acciones y políticas:

Plan de Género

Se incluye por primera vez la perspectiva de género en México como un objetivo transversal del Plan Nacional de Desarrollo (PND) en el sexenio 2013-2018 y de ahí emana la creación del Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y No Discriminación contra las Mujeres, éste tuvo como principal objetivo establecer acciones afirmativas en todos los programas sectoriales, especiales, institucionales y regionales de las dependencias de la Administración Pública Federal.

Creación de la Norma Mexicana Laboral

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social desarrolló la Norma Mexicana NMX-R-025–SCFI-2915 en Igualdad Laboral y No Discriminación, que actualmente es la encargada de promover la lucha contra la discriminación en los centros de trabajo públicos, privados y sociales, con el fin de establecer las bases para que se implementen y ejecuten prácticas para promover la igualdad en pro de las y los trabajadores a través de una certificación (Inmujeres, 2019).

Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras

Recientemente creado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, estipula que el Gobierno de México entregará el subsidio correspondiente directo a los padres o tutores, y ya no a las estancias como se había hecho anteriormente.

Las madres, padres o tutores con niñas, niños bajo su custodia de entre 1 y 4 años recibirán:

  • 1,600 pesos bimestrales por cada niño.
  • 3,600 pesos bimestrales quienes tengan a su cuidado un menor con discapacidad de entre 1 y 6 años

Convenio 100 de la OIT

El objetivo transversal de este convenio es promover el acceso de las mujeres al trabajo remunerado, empleo decente y recursos productivos, en un marco de igualdad. (OIT, 2019). México se ha comprometido ante la comunidad internacional para fomentar la igualdad salarial y la promoción de cuadros femeninos en el sector público.

Licencias de maternidad y paternidad

En México, la legislación establece un periodo de licencia maternal de 12 semanas con el 100% del salario percibido, las cuales generalmente son divididas en dos periodos disponibles antes y después de dar a luz. A nivel regional, los 84 días otorgados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) parece ser la medía en la gran mayoría de países latinoamericanos. Sin embargo, Brasil, El Salvador, Chile y Venezuela otorgan arriba de 16 semanas.

Adicionalmente, es importante destacar que el gobierno mexicano establece una corta, pero significativa licencia paternal de 5 días con goce de sueldo, establecida en el Artículo 132, fracción XXVII bis, de la Ley Federal del Trabajo, la cual entró en vigor en la pasada administración (2012 – 2018).

¿Qué podemos hacer para cambiar esta situación?

Basándonos en la experiencia y las mejores prácticas de otros países y regiones, y adaptándolas al contexto nacional, se propone la implementación de las siguientes acciones para fomentar la igualdad de género en el campo laboral:

Regulación laboral y de seguridad social

  • Establecer (y respetar) jornadas laborales de 6 horas con la finalidad de que puedan pasar más tiempo e involucrarse más en su desarrollo y educación; además de favorecer la salud física y mental.
  • Establecer un beneficio de maternidad para todas las mujeres independientemente del estatus laboral bajo un concepto de protección hacia ellas y las y los hijos, el cual se complementará con la seguridad social.
  • Diseñar conjuntamente los subsidios de la seguridad social y otros programas de beneficios (aplicables para las Secretarías de Bienestar, de Trabajo y Previsión Social o de estados y municipios). Estos serán complementados por aquellos brindados por las empresas privadas y la seguridad social.
  • Establecer un plazo de 10 años para alcanzar las metas.
  • Aumentar la licencia maternal a 6 meses, lo que representa un incremento a la establecida por la Ley del Seguro Social (de 84 a 182 días).
  • Ampliar la duración de las licencias de maternidad de la seguridad social con base en la asignación familiar propuesta anteriormente.
  • Esta regulación se puede financiar en parte con los recursos federales de las asignaciones familiares generales, y con incrementos en las contribuciones de las empresas y los trabajadores.

Fomentar la participación femenina en puestos y hacer pública la información sobre salarios en empresas grandes

  • Implementar campañas de sensibilización para fomentar las responsabilidades compartidas, especialmente en el tema de la maternidad.
  • Promover de manera activa los servicios de la Procuraduría de Defensa del Trabajo para atender casos de discriminación a mujeres; ya que en la actualidad sólo “Asesora y canaliza” casos de: Discriminación, Hostigamiento Sexual, Violencia Laboral, Acoso Laboral.
  • Otorgar becas para que las mujeres puedan estudiar posgrados científicos y administrativos, considerando su condición familiar.
  • Implementar una ley para promover la transparencia en las estructuras salariales
  • Integrar en la plantilla laboral al menos 50% de un mismo sexo, así como el mismo porcentaje en puestos gerenciales y directivos.

Diseñar e implementar un sistema nacional de cuidados de niños

  • Establecer leyes y programas para que ambos padres tengan la oportunidad de mandar a sus hijas e hijos a un lugar para cuidarlo y educarlo mientras ellos cumplen con su jornada laboral
  • Diseñar, de manera integral y coordinada, los beneficios otorgados por la seguridad social, la Secretaría de Educación Pública, los programas de Bienestar y las entidades federales como estados y municipios.

Revisar los instrumentos fiscales para el diseño e implementación de estas acciones (créditos fiscales u otros subsidios a personas solas con hijos)

  • Financiar acciones que fomenten la igualdad de género en el ámbito laboral a través del gasto público y de mayores contribuciones por parte de las empresas y los trabajadores.
  • Deducir de las declaraciones de impuestos los apoyos y beneficios adicionales otorgados por los patrones

Herramientas conductuales

  • Utilizar la proyección conductual como un instrumento de equidad de género en el sector laboral.
  • Actualizar convocatorias y métodos de selección dentro de las instituciones públicas y privadas
  • Ofrecer capacitación y mentoría.

Ya que las mujeres representan la mayoría de la población en México, es indispensable fomentar las condiciones necesarias para su óptimo desarrollo. Para ello, es necesario que el gobierno y la sociedad en general pongan de su parte para diseñar acciones que puedan garantizar su inclusión y permanencia del área laboral para así poder tener una sociedad más equitativa, donde ambos se repartan las tareas (no sólo el trabajo, sino también las del hogar) y que estas sean desempeñadas con base en las capacidades de cada uno, y no en algo tan trivial como el género.