Resulta muy raro que el día sea siempre lo suficientemente flexible como para permitirte atender reuniones, realizar proyectos, atender compromisos y cumplir con las demás responsabilidades. Lo que ocurre más bien es que miramos el reloj a la hora de salir de trabajar y solemos pensar que no hemos realizado todo lo que deberíamos haber realizado.

Por supuesto, habrá días que resultará imposible realizarlo todo, pero existen claves que nos pueden ayudar a sentir que hemos sido productivos durante el día, que hemos hecho todo lo que podíamos hacer.

No lo pienses mucho y simplemente actúa. Existen tareas que solo toman dos minutos: hacer una llamada, enviar un correo electrónico, etc. Estas son precisamente las tareas que más solemos procrastinar, por ello no te lo pienses mucho y hazlas. La realidad es que perdemos más tiempo evitando hacerlas que utilizando esos dos minutos. No intentes hacer mil cosas a la vez, la multitarea es la mayor enemiga de la efectividad.

Elimina

Más que eliminar, esto tiene que ver con tener claras las prioridades y las tareas que simplemente no son necesarias, que no aportan nada y solo te van a hacer perder un tiempo muy preciado. Si son actividades que no te aportan nada a largo plazo, simplemente déjalas a un lado. Puede que necesites explicar a alguien la razón por la cual no vas a realizar la tarea, pero puede ser que lo entiendan sin ningún problema. Si no hace falta que des ninguna explicación ya que era algo personal, táchalo de la lista y pasa a otra cosa.

Aplaza

Algunas decisiones son duras de tomar. Mediante el aplazamiento estas diciendo “No ahora mismo” en lugar de “Nunca.” Puede que estemos hablando de un nuevo proyecto, o de una petición de algún colega, o simplemente una idea en la que quieras pensar detenidamente antes de pasar a la acción.

Delega

Si no estás familiarizado con el verbo “delegar” puede que encuentres los resultados muy sorprendentes. Por supuesto, los resultados no van a ser los mismos que si hubieras trabajado tú en una tarea, pero eso no quiere decir que vayan a ser malos, ni mucho menos.