El éxito que pudiera alcanzar México con el nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá dependerá de lo que se haga internamente en el país, lo que puede derivar en un área de oportunidad para atraer incluso nuevas inversiones de países que aún no llegan a territorio nacional, como el caso de China, ante el desarrollo de tecnologías automotrices.

Para el catedrático en Comercio Internacional de la Universidad Anáhuac, Arnulfo Gómez, en sus inicios el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) estableció en el sector automotriz el paso de la regla de origen o contenido regional de 50 a 62.5 por ciento.

“Eso daba oportunidad para que nosotros, como país, creciéramos en la proveeduría de autopartes originales para la construcción de automóviles. Desgraciadamente el valor del contenido mexicano en un vehículo hoy sólo es de 29 por ciento”, y el resto corresponde a Estados Unidos y Canadá.

El especialista atribuyó esa situación al hecho de que la industria mexicana no estableció una estrategia para aprovechar de manera adecuada las ventajas que daba el crecimiento del valor del contenido regional, porque “cayó en un estado de confort”.

Ahora con el nuevo Acuerdo Estados Unidos, México y Canadá (USMCA), “nos encontramos con escollos similares, y ahora lo que tiene que hacer la industria en México es aprovechar las oportunidades que eventualmente se presenten en este nuevo marco.

Por eso, Arnulfo Gómez insistió en que lo importante en este sentido es estudiar las características de la proveeduría que están necesitando las grandes armadoras y “ver la posibilidad de insertarnos adecuadamente”.

Hoy, lo que México hace en la industria automotriz es estampado y fundición, pero lo que se usa para ello viene de otros países, fundamentalmente de Asia, ante lo cual, lo que se debe pensar es que ese tipo de material se pueda hacer, no sólo en la región, sino en México, elementos que “nos pueden dar ventajas para participar de forma adecuada en el proceso de producción.

Por su parte Gerardo San Román, director de JATO México, firma internacional proveedora de información para la industria automotriz, reveló que a partir de ello, México también puede convertirse en un importante destino de inversiones para países como China.

De inicio, aseguró que lo que ganó México es que mantendrá un corredor de altísimo volumen y un componente estratégico que además pone al país globalmente en muy buena posición, por el grado de inversión y por la tecnificación de lo que es la manufactura.

En segundo lugar, aseveró el USMCA limita los acuerdos con China, y ese, dijo, es un terreno que México puede o debe explorar.

“Lo que digo es que si Estados Unidos está castigando a China, puede ser un terreno de muy buena oportunidad para la inversión en México”, porque China “no se va a quedar de brazos cruzados”.

Lo que se puede esperar entonces es que el gigante asiático, especialista en fabricación y proveeduría de baterías y autopartes para los vehículos eléctricos, continúe con sus intentos para llegar al mercado americano, y es muy probable que lo haga a través del mercado mexicano, y eso va a traer inversión, apuntó.

Gerardo San Román reflexionó que una vez que el mercado chino comenzó a desacelerarse, en algún momento los volúmenes de producción de vehículos que manejan las marcas fabricantes en ese país “no van a ser absorbidas por su mercado”.

Es entonces cuando se esperaría el nuevo ciclo de la industria automotriz hacia los vehículos híbridos y eléctricos, “y los chinos son líderes en ello”.

Mencionó que grandes marcas chinas de producción automotriz, como Geely, están desplegando sus desarrollos de tecnología y poniendo sus ojos en Estados Unidos, pero a través de México.

“El top ten de marcas en China lo tiene Geely, que es la número dos en su país, y si bien aún no llega a México, no tarda en llegar”, debido a que ya cuenta con una planta en Uruguay y están explorando otros mercados de la región, dijo.

Agregó que además hay otras productoras chinas que ya empezaron “a guiñarle el ojo al mercado mexicano”, porque es uno que por sí solo desplaza un importante número de autos.